Sí, era fuera de lugar. Tan polémico como aquella mano de Thierry Henry que clasificó a Francia al Mundial, pero el 2-0 es claro, contundente.
México logró un triunfo histórico al vencer al equipo galo, desdibujado, una auténtica caricatura de la potencia que solían ser los franceses.
México alcanzó la victoria y dio ese golpe de autoridad a la historia que tanto le hacía falta. Le jugó de tú a tú y se dio cuenta que los grandes solamente están en teoría, porque esta noche en Polokwane quedó claro en la cancha que como dicen los entrenadores: son 11 contra 11 y en ese mano a mano, México salió con los brazos en alto.
Sin embargo, el triunfo no puede maquillar que nuevamente el gol es una asignatura pendiente que no aprobamos. El primer tiempo y el segundo fue de dominio total para México que superó línea por línea a sus rivales. El equipo tricolor incansablemente buscó el marco rival de la mano estratégica de Javier Aguirre, que supo leer el partido dadas las dificultades de Francia por hacerse del partido.
El Vasco incluyó a Chícharo Hernández con más velocidad que Guille Franco, que en la primera parte volvió a mostrar que no está fino en la definición.
La lesión de Carlos Vela también le dio crédito a la perspicacia y talento de Pablo Barrera, quien lo sustituyó y provocó el penalti, que tras ser convertido por Cuauhtémoc Blanco, puso al Tri muy cerca de la segunda ronda.
Aguirre volvió a apostar por la experiencia. Hizo un solo movimiento en defensa. Paul Aguilar se fue a la banca y su lugar fue ocupado por Ricardo Osorio. En la central, Héctor Moreno, se comportó a la altura con un futbol regio y prometedor para el jugador del AZ Alkmaar.
Desde el arranque del juego, México dispuso del partido con llegadas por el centro y las bandas. Giovani dos Santos volvió a ser se motor en el ataque mexicano con un partido completo, pues generó jugadas de gol y tuvo un par para concretar, pero no pudo.
Las individualidades de Francia se quedaron en el vestidor. Raymond Doménech no se movió un solo instante de su banca, recargado y sin dirigir en su zona técnica, acaso resignado de saber que era noche mexicana.
Rafael Márquez también exhibió su gran talento. Defendió y atacó con gallardía. El 4 mexicano fue quien dio el pase filtrado a Hernández para que el Chicharito explotara su velocidad con un gol bien marcado.
La jugada, sin duda, fue un claro fuera de lugar que el árbitro no marcó; sin embargo, justo premio al dominio total contra los galos.
Francia mostró otra cara diferente a la de otras ediciones. No fue un adversario que opusiera resistencia. Aunque las imprecisiones de México fueron claras en los balones al ataque, finalmente Barrera y su habilidad lograron que Abidal lo frenara para marcar el penal.
Blanco sepultó las aspiraciones de Francia y ahora sólo resta el juego ante Uruguay donde se definirá el siguiente rival mexicano, en caso de clasificación. Fuente: Record.com.mx René Tobar.

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